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Bestiario de la prensa oficialista cubana.

Autor: Yodel Pérez Pulido

Yodel Perez Pulido

Camagüey, 1978. Licenciado en Comunicación Social, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba.

Contacto: completocamaguey1@gmail.com

 

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El pueblo más feliz del mundo

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¡Es Dinamarca! Y según la revista alemana Der Spiegel para encabezar ese ranking de los países más felices del mundo, los dinamarqueses se enorgullecen de una combinación de bienestar que va desde relajar, comer, beber y celebrar la vida pasando la mayor parte del tiempo con la familia.

El modelo socioeconómico de Dinamarca se basa en altos impuestos y en una agresiva redistribución de la riqueza que trae consigo una amplia variedad de servicios sociales como salud, escuelas públicas de calidad y un efectivo programa de seguridad y asistencia social. Elecciones participativas y una estabilidad política que incentiva la participación de los ciudadanos en el destino del país.

Para muchos sociólogos, durante años, Dinamarca era un extraño y frio país, exportador de leche y con unos altísimos índices de suicido. Incluso, esa percepción era totalitaria hasta finales del siglo pasado.

Hoy, la realidad es totalmente contrastante y Dinamarca es un modelo de armonía social que está prosperando en esta difícil era que vive el mundo.

Pero el estudio, hecho público por la publicación alemana no sólo atestigua esa noticia. Infelizmente situa a Cuba, a su pueblo, en el lado contrario, en el otro lado de la lista donde están los pueblos más infelices.

Dice Der Spiegel que el pueblo cubano llora desde hace años la separación de sus familias, la muerte de sus jóvenes que se lanzan al mar huyendo de la dictadura de Fidel Castro y, lo más importante, carece de una esperanza en relación a su futuro. La incertidumbre de la Isla parece ser lo que más entristece a los cubanos, asegura la publicación alemana.

Y claro está, no hay que vivir en Berlín para saber estas verdades, para sentir cuánta tristeza recorre el corazón de nuestra gente. Invadida una y mil veces por huracanes políticos y por naturales, que se enfrascan en entristecer mucho más los sueños y la esperanza.

Dinamarca en el tope de la felicidad y Cuba en el sitio de los pueblos más tristes. Y mira que los cubanos reímos, gozamos y bailamos… pero ¡qué va!, la tristeza que se trasmite desde el Caribe cubano, es mucho más fuerte que el infernal frio dinamarqués, ese que al parecer hace posible una democracia sólida, de verdadera distribución equitativa y sólido corazón escandinavo.


¿Somos Cuba?

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Irreconocibles en el medallero y sobrepasados, además de por las tradicionales potencias deportivas, ahora por Jamaica y Brasil quienes encabezan la actuación latinoamericana, Cuba deja escrito para la historia una de sus actuaciones más discretas en Juegos Olímpicos.

Más allá de decisiones arbitrales, quizás injustas, lo reflejado por el deporte cubano, al menos por los atletas de la delegación oficial, dan muestra clara del estado de una sociedad y de un modelo político que, por minutos, eclipsa la esperanza.

A diferencia de la actual realidad del deporte, movida por la exigente posición del mercado global de atletas, técnicos y federativos, Cuba, dominada por la “familia de Birán”, ha quedado rezagada.

Cuba no es ya un modelo deportivo a seguir. Si sus principales deportistas emigran, escapan, huyen a unos meses de la más grande competición deportiva… por encima de cualquier otra motivación que la libertad, mucho mayor que un compromiso ficticio por “la Patria”, es porque el verde olivo ya no significa una lealtad irrompible y mucho menos un color honorable.

Mientras los cubanos, los atletas cubanos, que viven y compiten fuera de la isla sean vistos como traidores por el simple hecho de preferir destinos más libertarios, tendremos que aplaudir a la Isla desde Canadá hasta Australia. Nadie, ninguna embajada, ningún gobernante, puede quitarles la certeza de que también representan parte de un pueblo que entiende el deporte mucho más allá de aquella cosa llamada “revolución” y que se dice autora de todo cuanto acontece.

No será Cuba mientras sus atletas compitan con la presión de “regalarle las medallas a los dictadores” en virtud de que los octogenarios son el “corazón” de la Patria.

Mientras esos eventos políticos como los Juegos del Alba o la Olimpiada del Deporte cubano constituyan la preparación fundamental de los deportistas caribeños, no seremos Cuba.

No será Cuba mientras en una ceremonia de clausura, donde se anuncia que todos los atletas desfilarán juntos, los cubanos tengan que caminar con “otras personas”, más ligadas al partido comunista que al movimiento deportivo. Yumilka Ruiz, elegida como miembro federativo del COI, apenas pudo presentarse en la ceremonia final…quién sabe por qué… el avión se le iba o no la dejaron caminar…

No será Cuba mientras en Granma se lea: “Se le entregarán diplomas de reconocimientos a los atletas destacados en las Olimpiadas de Beijing 2008”

No será Cuba hasta entonces. Será un país aún desfasado en el tiempo y en el espacio del actual escenario deportivo mundial.

Mientras escribo, 8 y 18 de la mañana del domingo 24 de agosto, en los sitios web de la prensa oficialista, aún no se reconoce que el 28 es el número reservado para la delegación en el medallero. Hasta en eso es bendita la olimpiada porque, si hablamos la verdad, Cuba ocupa uno de los últimos lugares en el mundo en espacios fundamentales, primero porque apenas somos una isla, pequeña y superada en recursos por muchos, pero lo más importante… es que somos un país secuestrado, secuestrado hace 50 años.

La patada de Volodia Matos al árbitro, su impotencia, las tristes peleas de los boxeadores en las finales, el drama de Taysmaris Agüero, la decepción en el rostro de las voleibolistas cubanas, las lágrimas de los peloteros por perder un juego crucial, el tono MININT del traje oficial de los deportistas contrastando con la alegría que supone la más alta fiesta del deporte universal… son algunos reflejos, claros, de que Fidel Castro no puede ser el país. Hasta que eso ocurra… no seremos Cuba...


Circo chino desde TVCubana

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“Ningún país del mundo tiene tantas horas de transmisión de olimpiadas como Cuba. Es un gran esfuerzo del país, un regalo de la Revolución, merecido para nuestro pueblo”

Se le “escapa” la expresión a Héctor Rodríguez desde el IBC mientras los cubanos se levantan en la madrugada para compartir sus análisis “deportivos”, la mayoría de las veces con un contenido político que asquea.

Desde las primeras jornadas, cierto nerviosismo se mezcla con ese nacionalismo estúpido salido de su voz, que “incita” a creer que los cubanos son héroes trascendentales en Beijing 2008. Los cálculos podrían no comportarse como están planificados. Y es que el locutor juega, desde hace mucho, en el equipo que intenta orquestar una manifiesta manipulación de verdades.

Así lo hace también Radio Rebelde. Beijing: una meta posible, lema de la delegación deportiva cubana, se repite a cada minuto y los “desaforados e imprecisos locutores” intentan disfrazar de patriotismo sin igual un simple esfuerzo deportivo, una faena común.

Con 17 días de olimpiadas por TV los cubanos olvidan sus profundas carencias y obviamente, desde la pantalla, ven como se apuesta por el enaltecimiento del obsoleto proceso político.

Los clips que se editan desde China ya tienen implícitos la carga emotiva desproporcional. Los puños de los boxeadores, los ippons de los judocas, los remos de Mayra González o el esfuerzo de Yumary encima de la bicicleta, se acoplan a una música con muchas trompetas, con decibeles que llegan a las conciencias y que invaden la fragilidad de los nuestros. Se confunde sumisión con heroísmo, lealtad con resignación, esfuerzo con gloria.

Roma soportó gran parte de su época por este conocido y voraz recurso de manipulación. El circo romano se instaura una vez más en Cuba y llega esta vez lleno de propagandas deportivas con acento “castrista” y con los tristes carnavales de La Habana y sus agónicas jornadas de miseria y cerveza.

Los malabaristas intentan dormir por el día para ver por las noches, vía TV, cuán invencibles podrán ser “nuestros compatriotas”. Sólo que los payasos, aquellos que se ríen de los malabaristas, gozan con el espectáculo montado desde China, hecho a la imagen y semejanza de sus deseos.

Duermen felices los payasos, protagonistas como siempre, del gran circo de la manipulación infeliz. Escriben y reciben cartas… con compromisos y felicidades.

Se verán horrores. Cada día veo más confusión en esas cuatro letras que forman CUBA. Se le quiere cambiar el nombre al país… es un intento también olímpico y desaforado. No sé si al paso que vamos después de la olimpiada una isla del Caribe comenzará a escribirse con F.

Las transmisiones deportivas por TV CUBANA intentan eso. Al menos es mi impresión al compararlas con ESPN, ESPN2, BANDSPORT, SPORTTV1 y SPORTV2 y notar enormes diferencias, análisis deportivos reales y no rejuegos políticos. Por cierto, ¿Héctor Rodríguez no aseguró que ningún país del mundo tiene tantas horas de transmisión de olimpiadas como el cubano? Entonces, ¿qué realidad es esta de tener 4 canales a mi disposición para ver los juegos? Ah, ya sé… es un error o una mentira: una manipulación de los yanquis que los payasos, desde China, “ignoran”.


La baja de la OFICODA

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A mi madre le ha llegado el aviso: a partir del próximo mes causaré baja de la libreta de abastecimientos del núcleo 153 de la bodega "La Rafelita"

La OFICODA (por favor que alguien me ayude a recordar el significado de las siglas) ha notificado mi “baja” en las últimas horas.

A partir de septiembre, mi “bolita” de pan, las 5 libra de arroz, las 2 onzas de aceite, la media libra de azúcar blanca y la libra de azúcar prieta, así como los 30 granos de frijoles negros o mixtos, no formarán parte nunca más de los “mandados” de mi familia.

Una raya roja o azul o negra, según la tinta del bolígrafo de la funcionaria de la OFICODA, pasará por encima de mi nombre escrito desde hace años con una caligrafía pésima.

Esta oficina, sin embargo, no ha sido la única que se ha “beneficiado” con mi ausencia. El bodeguero se ha alegrado también. No sólo tendrá menos trabajo sino que demorará menos tiempo por mes en repartir “lo que nos toca”, espacio que será aprovechado, enhorabuena, para sobrevivir con sus “cálculos” detrás de las puertas.

Pero más que de la OFICODA, la certeza de no aparecer más en las listas del CDR, la UJC, la UPEC, la CTC, la MTT, las BPD..., me ha dejado feliz. Hasta mi carne de identidad ha vencido, sin posibilidad ni deseo alguno de renovarle.

Ahora, para los registros cubanos, y de manera oficial, sólo integro la lista de los que tienen prohibido reencontrarse con los suyos. Encabezo, junto a muchos, los nombres de los que no son atendidos en ninguna embajada cubana, reflejo claro de que también integro la lista de los que, para las autoridades castristas, dejamos de ser oriundos de aquella Isla.

¡Cuánta tontería! ¡Cuánta bazofia!

La baja de la bodega ha afectado mucho a mis padres, sobre todo porque a la hora de comprar el pan, la panadera, con un cuchillo oxidado y firme, corta de la mísera “flauta” aquel pedazo que me comía cuando llegaba hambriento del trabajo.

La OFICODA me da la baja y yo levanto mis manos para aplaudirla. Cada día le debo menos a los que intentaron hacer de mí un hombre de “la cuota”.

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Cuando ya tenía listo el post un amigo me aclaró que OFICODA significa: "Oficinas de Control y Distribución de Alimentos".


¡Llegaron los cubanos!

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Poco interés puede despertar en una instalación hotelera fuera de Cuba la llegada de un grupo de turistas. No es nada extraño que varios “gringos” se acerquen a la recepción del hotel y pregunten: You can help me? Vous pouvez m'aider?

Ahora, si esos que “van a llegar” son cubanos… la expectativa es inusitada.

¡Llegaron los cubanos! Y ahí están ellos…Son de la empresa LABIOFAM y llevaban más de 24 horas de viaje. Los montaron en un YAK40 hasta Caracas destino Manaus y como no tenían visa de permanencia en Venezuela, tuvieron que dormir en los bancos del aeropuerto, vigilados, sin apenas poder comprar nada del Duty Free y mucho menos “echarse una lagger” o probar la Coca Cola.

Después de la mala noche, consiguieron montarse en un avioncito de Embraer con destino a la capital de la Amazonia brasileña.

¡Llegaron los cubanos! Con los ojos cansados, con mucho sudor, con bigotes, con la ropa sucia y fea, con gorras mal hechas en Cuba y de colores “revolucionarios”.

¡Legaron los cubanos! Con cara de susto, con olores inmerecidos pero reales, con la tristeza a flor de piel, con la añoranza de parecer turistas.

¡Llegaron los cubanos! No hablan inglés, ni portugués… nada. Apenas dicen buenos días. ¿Dónde está el fruto legítimo de la educación cubana? ¿Las buenas maneras? ¿Los modales?

A la hora del registro en la recepción del hotel, una sorpresa: -"No, no, no… a nosotros nos quitaron los pasaportes. Nos dieron una fotocopia ahí que tenemos que plastificar"

-Señor, plastificar esa fotocopia cuesta R$ 2,00.

-No, no, no… pero a nosotros todavía no nos han dado ni un quilo.

¡Llegaron los cubanos! Con un jefe de delegación que no sabe nada de Biología pero sí de vigilancias. Intenta parecer superior y dice para el Gerente del Hotel: “Yo soy quien tiene la lista. Todo ese asunto es conmigo”

Ellos colaborarán con una entidad en Manaus llamada AMAZON HERVAS. No sé sabe aún cuánto les van a pagar. Sólo se conoce que la empresa brasileña le pagó al Ministerio de Ciencias unos 50 mil reales (30 mil dólares) por el intercambio. ¿Cuánto “sobrará” para los cubanos… ¿quién sabe?

¡Llegaron los cubanos! Y no tendrán derecho a las comidas del hotel. Son muy caras. Tendrán que comer “fuera”. Tampoco las bebidas alcohólicas les han sido liberadas, deberán mantener una buena conducta.

¡Llegaron los cubanos! Y a la pregunta de ¿cómo está Cuba y Fidel? Primero callan, piensan y luego responden: ¡Mejor que nunca! Y una lágrima cae en sus consciencias, en las conciencias de los cubanos que en 15 días de estancia en Brasil intentarán “llevarse” algo: sábanas, jabón, máquinas de afeitar, ropa, electrodomésticos, celulares, cualquier cosa. Algo le tendrán que llevar a los suyos, a los nuestros.

¡Allí están los cubanos! ¡Ya llegaron! Sin pasaportes y sin dinero. Y con una ansiedad y tristeza en las caras que más que cubanos…parecen reos. No pueden andar solos y mucho menos alejarse del hotel. Duermen en apartamentos triplos, los más baratos, hay que ahorrar… son de todas partes… que lástima me da… Ya el jefe de delegación les dijo que yo era un “quedao”… que se limitaran conmigo.

Pero caramba, son mis compatriotas… y se parecen tanto a mí…

Pese a que están presos y con mucho miedo yo les di la bienvenida. En el hotel le pusimos a Willy Chirino y aún sin pasaportes… se sabían la canción, la tatarareaban. ¡Ahí están los cubanos! Sin dinero, pero con ansias, con sed de todo, y, al menos, en tierra firme, libre… por 15 días: ¡aquí estarán los cubanos!