Ecuador: Un regalo preelectoral
Michel Suárez | 28/09/2007 19:48
El gobierno de Hugo Chávez, a través del Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes), ha otorgado un préstamo no reembolsable a Ecuador por cinco millones de dólares para el funcionamiento de un nuevo canal estatal. Vamos, el "TeleCorrea" ya anunciado.
Con este dinero, según el diario ecuatoriano Hoy, se prevé instalar estudios en Quito y Guayaquil y adquirir equipos de transmisión y posiblemente una unidad móvil de transmisión de señal. Agrega que la Secretaría de Comunicación de la Presidencia ya tiene los fondos para comprar los equipos para el canal de televisión, que comenzaría a funcionar el 30 de octubre.
El gubernamental Bandes dijo que este era un "apoyo solidario y desinteresado", contemplado dentro de la política de cooperación del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Buena noticia para las tropas de Rafael Correa, que este domingo se enfrentan con buenos pronósticos a las elecciones para la Asamblea que redactará una nueva Constitución.
Si finalmente se hacen de un quórum suficiente (el estatuto electoral aprobado por el gobierno sólo exige una mayoría simple, el 50% más uno, en vez de los ¾, como en otras coyunturas de reforma constitucional), el oficialista Movimiento País y los otros partidos que le apoyan dispondrán en apenas un mes de un nuevo juguete audiovisual para promover sus proyectos radicalizadores. Y todo esto a cuenta del erario público… de Ecuador y Venezuela.
"TeleCorrea" se suma al diario El Telégrafo, readquirido recientementepor el gobierno, tras un golpe de tuerca en su accionariado, y a la Radio Nacional.
La idea de Correa es que en el nuevo canal de televisión se promocionen los proyectos de desarrollo social, económico y de infraestructura del país. "Y, sobre todo, que haya acceso libre y gratuito a la información". Me emociono y todo.
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La liga de los peores (I)
Michel Suárez | 27/09/2007 18:44
El presidente nicaragüense Daniel Ortega dedicó el precioso tiempo de su intervención ante la Asamblea General de la ONU para defender a Castro y Ahmadineyad y a criticar a Bush, justo cuando se esperaba que solicitara ayuda urgente internacional ante la catástrofe dejada por el huracán Félix.
Media Nicaragua se le ha venido encima, lo cual no es difícil porque Ortega gobierna sólo con el 38% de los votos. Un editorial del diario La Prensa, lo ve de este modo:
"Con su grotesco discurso (…), el presidente Daniel Ortega desperdició una gran oportunidad de promover la obtención de más ayuda de la comunidad internacional para la población (…) damnificada por la devastación del huracán Félix; así como también perdió la ocasión de promocionar a Nicaragua como lugar propicio para la inversión extranjera, que es la única que puede generar riqueza y producir prosperidad".
"En realidad, ¿quién querrá invertir y arriesgar su capital en un país gobernado por alguien como Daniel Ortega, el que sube al estrado de la ONU sólo para despotricar contra el capitalismo, para expresar su odio a Estados Unidos, para apoyar y alentar conflictos en el mundo entero?...".
Desde la oposición, varias voces han pedido explicaciones. Una de ellas, la del ex presidente Arnoldo Alemán (Partido Liberal Constitucionalista), a quien Transparencia Internacional ha calificado entre los primeros diez gobernantes más corruptos a nivel mundial en los últimos 200 años.
Si alguien no tiene vela en este entierro, es el derechista Alemán, coautor del tratado de ingeniería electoral que hoy permite a Ortega gobernar con menos del 40% de los votos de los nicaragüenses.
Por si no resultara suficiente el basurero democrático en el que han convertido al ya empobrecido país, tanto sandinistas como liberales constitucionalistas se han reunido en varias ocasiones para abordar un presunto cambio en la Constitución.
Pocos detalles han trascendido, pero se habla de convertir el país en un "régimen parlamentario", donde la Asamblea Nacional sea el centro de la vida política y ostente el mayor grado de poder. En teoría suena a música de ángeles, pero no hay que olvidar que los sandinistas están proponiendo el proyecto partiendo de que tienen mayoría en la cámara. Bobos no son.
Está claro que Daniel Ortega no representa los intereses de los nicaragüenses, porque sus patrones del nuevo imperio, esa suerte de liga de los peores, que como un cinturón de fuego geológico cruza continentes y océanos y empata mundos diferentes, tienen otras expectativas globalizadoras.
Ahora está de moda presentarse ante la opinión pública local como progresista y al unísono apoyar a los países más conservadores del mundo: los que cuelgan del palo mayor a los gays, exigen velos a las mujeres y hacen de la religión una causa de Estado, para no hacer más extensa la lista.
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Chile: ¿Ser para estar? ¿O para actuar?
Michel Suárez | 26/09/2007 17:36
Finalmente Chile se ha lanzado a la carrera para obtener un asiento en eso que llaman el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDH).
Era una anormalidad que un país clave, para entender el paso exitoso de una dictadura a un régimen respetuoso con los derechos elementales, no figurara en la variopinta lista de quienes, supuestamente, valoran y deciden el cumplimiento de la Declaración Universal y del resto de convenciones y protocolos firmados al amparo de Naciones Unidas.
Sobre todo porque la geopolítica continental lo necesita, quizás ahora más que nunca. El ejemplo de un país gobernado establemente en los últimos 17 años, con los mayores índices de crecimiento y libertades de la región, que no ha tenido que recurrir a la violencia —como Pinochet en momento— ni al rupturismo bolivariano —al estilo de Hugo Chávez y Evo Morales—, impondría mesura y respeto en el seno de la entidad.
La candidatura chilena —y la retirada de Venezuela de la puja, buena noticia donde las haya— ha sido bien recibida por la clase política local. No obstante, la presidenta Michelle Bachelet ha optado por la "precaución", porque en su opinión la situación no está absolutamente definida (todavía puede sumarse otro país a la competencia).
El canciller Alejandro Foxley aseguró al diario santiaguino La Nación que su país se lo merece, porque tiene "una trayectoria muy sólida en materia de derechos humanos". Sin embargo, todavía tiene Chile cuentas postergadas en la gestión de la memoria histórica interna, aunque desde el punto de vista exterior la extradición del ex presidente de Perú, Alberto Fujimori, fuese un punto favorable, incluso cuando se sabe que fue una decisión estrictamente judicial.
La incógnita radica en conocer si Bachelet está dispuesta a abandonar sus complejos frente a los autotitulados gerentes de Bolívar en la Tierra, que le rodean por todos los flancos. Esto no significa abrir un frente de confrontación con los vecinos más indeseables, ni mucho menos. Pero sí hacer valer su papel regional y sus resultados, lo que debería traducirse en un peso más relevante para la política exterior chilena.
Si este país logra hacerse un hueco en el CDH, las decisiones más polémicas vendrán de la mano del análisis de países como Cuba y China. La posición que finalmente adopte determinará cuál es el real compromiso de la administración Bachelet con respecto al tema. Esto, sin descartar que en el período en que Chile supuestamente ocupe un asiento, ya podrían encararse las primeras denuncias sobre la situación en Venezuela.
¿Qué camino tomará la hija del general Alberto Bachelet, torturado y muerto en prisión durante la dictadura de Augusto Pinochet?
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Una excepción. Lectura para profesionales de los medios
Michel Suárez | 25/09/2007 19:14
Ha sido publicado en España mi segundo libro. Hago una excepción en la línea temática habitual del blog para publicar un breve fragmento de uno de sus capítulos, quizás la parte más vinculada a la política y la sociedad. Una advertencia: Dramaturgia Audiovisual es un libro técnico, un texto para la docencia. No cuenta nada que pueda interesar a otros públicos. Al menos eso creo.
Desde aquí agradezco a Marcial Murciano, quien fuera decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona durante el período de gestación del libro. También a Emma Rodero, profesora de la Universidad Pontificia de Salamanca, por sus consejos iniciales; a Pedro J. Crespo, editor-propietario de Comunicación Social Ediciones y Publicaciones, y al equipo de la Escuela de Radio y TV de Granada, que me abrió las puertas profesionales recién llegado al exilio y donde nació la idea de este libro. Muchas gracias a todos.
Fragmento de 'Dramaturgia Audiovisual. Guión y estructuras de informativos en radio y televisión'
El espectáculo informativo
…El pleno rendimiento del espectáculo informativo no es un tema que ponga de acuerdo a muchos, sobre todo si de defenderlo se trata. Xosé Soengas (2003:11) insiste, por ejemplo, en que los presentadores de informativos deben mantener una locución neutra, desprovista de cualquier carga emocional o énfasis que pueda transmitir una implicación directa o indirecta en el acontecimiento y contaminar la objetividad de la noticia.
Sin embargo, la «objetividad» tampoco es un concepto de consenso, habida cuenta su insostenibilidad científica. La objetividad periodística andará siempre el camino de la relatividad, en tanto las mediaciones que se producen entre el hecho y la recepción final dibujan un panorama de subjetividades difícilmente esquivable, lo que viene dado por los propios fundamentos de la naturaleza humana. Aquí cuentan la concepción del mundo, la ideología, el conocimiento, la intención y otros tantos factores que modelan la comprensión de un acontecimiento por parte de ese ser humano que llamamos periodista o comunicador. Si la percepción del mundo mediante los órganos sensoriales es un
proceso eminentemente subjetivo (¿quién lo duda?), ¿por qué ha de hablarse en términos tan absolutos de objetividad periodística?
Hasta ahora sólo he tenido en cuenta el factor humano, porque si adiciono las influencias externas al proceso de comprensión del hecho (ideología y situación económica del medio, coyuntura histórica…), la subjetividad se acentúa. Este presupuesto desmonta la tesis neomarxista que ve la objetividad como un invento capitalista y responsabiliza de su limitación al modelo de prensa «liberal-burgués». Tanto en el extendido sistema capitalista como en los experimentos comunistas desarrollados entre 1917 y la actualidad, la objetividad ha estado bajo la duda científica. Es una falacia vincularla al modelo burgués-liberal, porque, según hemos visto, las mediaciones que se producen entre el hecho y el periodista relativizan el proceso de construcción de sentidos, aquí y allá, antes y ahora. La propiedad social sobre los medios de comunicación en la Europa del Este, de la órbita soviética, vigente todavía en dictaduras como las de Cuba, China, Corea del Norte y Vietnam, no garantiza que se revierta el problema, sino que lo agrava. En tanto, en las sociedades democráticas la libertad de prensa y expresión, y la diversidad de tendencias editoriales a nivel macrosocial, ayudan a desbrozar un camino hacia las pequeñas, múltiples y relativas verdades de cada ciudadano.
Lo más sensato va en el camino de entronizar como punto de partida en materia de credibilidad el rango de veracidad periodística (no entendida como verdad absoluta), o en cualquier caso, el de objetividad periodística relativa, y no una objetividad deseable pero ficticia. Podríamos asumir igualmente la condición de verosimilitud periodística, si nos ajustamos a la idea aristotélica de que «verosímil es lo que ocurre habitualmente, no en absoluto, como algunos lo definen, sino que se refiere a cosas que cabe que sean de otro modo…» (Aristóteles: 2004:59). La verosimilitud en el periodismo no implica un «pacto narrativo» —el público acepta lo que ocurre aunque sea pura ficción, según el término asumido por Darío Villanueva (1995) para describir una situación estrictamente literaria—, pero sí un «pacto informativo» mediante el cual el televidente tiene la ilusión de estar conociéndolo todo, porque lo ve, cuando en realidad ni es todo ni es «la realidad misma», sino un acercamiento mediado.
Por otra parte, la objetividad desde el punto de vista literario —entendida como la cualidad de las narraciones en que el narrador no interfiere en la historia y se mantiene ajeno, porque narra en tercera persona (Villanueva: 1995)— tampoco nos vale para los intereses periodísticos, pues la muy extendida tercera persona ni garantiza la no interferencia, ni necesariamente hace más creíble la historia.
Sin embargo, como apunta María M. Farré (1999), «la verosimilitud de la trama informativa no es suficiente para argumentar acerca de su verdad, pero tampoco lo es el hecho de que las noticias se informen en esquemas objetivistas, cuyo valor explicativo, mítico, es hoy descreído, o incluso, incomprendido (…). El protagonismo de los personajes (sean estos conductores, cronistas o implicados en la noticia) se vislumbra en la polifonía del relato: cada uno participa y recrea los hechos desde su perspectiva».
Por tanto, si acordamos que la objetividad periodística es como mínimo relativa, aspectos como el tipo de locución no deciden hoy por hoy necesariamente la credibilidad de los contenidos en términos dramáticos. La neutralidad —otro controvertido concepto— no está reñida con la carga emocional o el énfasis. El centro neurálgico de la independencia —este concepto es más práctico y terrenal que el de neutralidad— radica en las políticas editoriales de los medios, y no irremediablemente en la espectacularidad de las formas de exposición. Que el presentador destaque gestualmente el horror de un atentado terrorista, use un tono alegre ante el triunfo de la selección nacional de fútbol, o muestre preocupación con el rostro por el ritmo de la economía, no es sinónimo de manipulación, aunque sí de cierta implicación en el hecho. Esta actitud no es un pecado, por cuanto en radio y televisión es pertinente la participación del comunicador en el escenario de los hechos como baza de credibilidad y aperitivo del lenguaje y entorno audiovisuales.
Con lo que no debe conformarse nadie es con el busto parlante que, en nombre de la objetividad y la no contaminación, no comunica nada. La volatilidad del medio, la feroz competencia y el imparable desarrollo en la presentación de contenidos audiovisuales, aconsejan un mayor movimiento en las conductas tradicionales de los bustos parlantes…
…Toda grandilocuencia tiene sus riesgos y límites evidentes en el ridículo. Sin embargo, no se debe renunciar a explorar nuevas formas de comunicar, que no signifiquen necesariamente un posicionamiento editorial, pero tampoco sean nidos de asepticismo y, por tanto, de intrascendencia ante el televidente del siglo XXI.
Los principios generales de construcción de los informativos varían poco en función del formato, si comprendemos que el objetivo de una obra —cual fuere su temática— es llegar al público, atraerle y conquistarle. Por tales razones, los informativos no escapan a la necesidad de profundizar en las estructuras dramáticas tradicionales. La respuesta, indica Farré (1999), no es tan simple como emparentar ficción e información al borde de confundir ambos discursos, porque periodismo y literatura son géneros diferentes y realidades que tienen una finalidad distinta…
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Monjes de Birmania; obispos de Cuba
Michel Suárez | 24/09/2007 17:31
Los monjes de Birmania se han echado a las calles a protestar contra la junta militar que tiraniza el país. Impresiona el civismo de los budistas y la toma de conciencia sobre la grave situación de la nación del sudeste asiático. Un largo río de sotanas en actitud pacífica, pero reivindicativa.
Están en la calle sin el consentimiento de la jerarquía budista de Birmania, sometida al control gubernamental, que les ha ordenado regresar a sus monasterios para poner fin a las marchas pacíficas.
El "bajo clero" birmano parece decidido a echar un peligroso doble pulso, tanto con la jerarquía como con el gobierno militar, con el peligro que siempre rodea a las intradisidencias rozándole el cuello.
En Cuba, por ejemplo, la última vez que el llamado bajo clero se desentendió de las políticas de apaciguamiento de la jerarquía católica fue en 1999, con aquel duro documento de los curas orientales que puso encima de la mesa el asunto de la indefensión colectiva que sufren los cubanos. Desde entonces, ser disidente dentro de la Iglesia cubana es lo mismo que ser paria. Se trate de un obispo o de un simple laico.
Si no, véase el caso reciente de monseñor Héctor Peña, obispo emérito de Holguín, sometido a día de hoy a una política de aislamiento y "castigo" ordenada desde Palacio y refrendada por el actual prelado, Emilio Aranguren, ya en franca carrera de fondo para ocupar la sede arzobispal de La Habana y, con vista larga, el anillo cardenalicio.
Monseñor Peña, el que apadrinó la revista independiente Bifronte y defendió a los laicos de la represión gubernamental, es ahora víctima de la indefensión que antes combatió y ni una casa propia tiene para vivir. Sé más sobre el proceso urdido contra el emérito; pero todo se dirá en su momento.
A Jaime Ortega, cardenal y arzobispo de La Habana, le restan sólo cuatro años para la jubilación. Si las previsiones sobre Aranguren se cumplen, probablemente sea el nuevo líder de la Iglesia cubana durante el período de transición hacia la democracia. Entonces nos acordaremos de sus excelentes servicios prestados.
Enlace permanente | Publicado en: Con lupa | Actualizado 24/09/2007 17:35
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