lunes 1 de diciembre de 2008 23:50
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¿Otra vez Moscú?

El fortalecimiento de las relaciones bilaterales no significará un determinismo ruso sobre la Isla.

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Fuerzas rusas chequean una zona cercana a la ciudad de Gori, en Georgia, el lunes 18 de agosto de 2008. (AP)

Fuerzas rusas chequean una zona cercana a la ciudad de Gori, en Georgia, el lunes 18 de agosto de 2008. (AP)

El último número de la revista Encuentro de la Cultura Cubana (48/49-primavera/verano) trae un ensayo de Rafael Rojas, "Souvenirs de un Caribe soviético", que vale la pena leer con detenimiento, no sólo por su carácter abarcador y la profundidad del análisis, sino por la importancia que el tema comienza a cobrar en la actualidad, y que se deriva de acontecimientos internacionales aún no existentes en el momento de elaboración del texto.

Rojas habla del alcance de la influencia soviética en su mayor esplendor dentro de la relación metrópoli-colonia que en un momento logró establecer en la Isla, las limitaciones impuestas por el gobierno de La Habana cuando esta posible influencia tuvo la posibilidad de tornarse peligrosa, debido a las transformaciones que estaban ocurriendo en la ahora desaparecida Unión Soviética y, por último —y creo que este punto resulta el de mayor interés para el autor—, la posible permanencia o huella de esta influencia en la cultura cubana en general y, en particular, en las nuevas generaciones de intelectuales cubanos, ya sea en la Isla o en el exterior.

Como apunta Rojas, en las nuevas generaciones de escritores cubanos, y por una lógica que no admite otra posibilidad, hasta el momento el alcance se ha traducido en una referencia hacia lo ruso y lo eslavo en general que supera el momento histórico soviético para volver a los fundamentos de esta cultura. En este sentido, si algo tienen que agradecerle estos autores a la revolución cubana y a la penetración soviética en la Isla es una formación que le brindó el acceso al idioma y a la vida en un país que de otra forma no hubieran conocido.

Asesores ficticios

Pero, por otra parte, hay un elemento que señala Rojas que voy a comentar, aunque sea desde una limitada experiencia personal y anecdótica. De acuerdo con Souvenirs de un Caribe soviético, durante el período comprendido, aproximadamente, entre 1971 y 1992, "en casi todos los ministerios cubanos se creó la oficina del asesor soviético".

Fue precisamente a mediados de ese período en que, recién graduado de la Universidad de La Habana, y trabajando como investigador sociológico, estuve en contacto con una de esas llamadas "oficinas", por supuesto que como subordinado de baja categoría, en el Ministerio del Trabajo, donde los asesores soviéticos se contaban por decenas y llegaban puntualmente todos las mañanas. Eran trasladados en ómnibus especiales, desde sus apartamentos en un edificio reservado para ellos, para "asesorar" a los cubanos en los más diversos aspectos, desde la elaboración de leyes hasta el diseño de investigaciones.

Si pongo las comillas a la labor de asesoramiento no es con el interés de ser irónico, sino para enfatizar que ese objetivo nunca se cumplió. Los factores que llevaban a ese incumplimiento eran diversos y muchos tuvieron que ver con las características de la sociedad y el modelo cubano, e incluso nuestra idiosincrasia; pero fundamentalmente con el hecho de que existía una voluntad, por parte de los centros de poder, tanto en el ministerio en que laboraba como en otros organismos dedicados exclusivamente a la investigación, como la Academia de Ciencias, de escuchar con una paciencia y fraternidad socialista —que en muchos casos desembocaba en una actitud lacaya por parte de nuestros superiores cubanos— absolutas, para luego entregarse a un no hacer nada.

Nuestros hermanos soviéticos debieron juzgar el "no hacer nada" como pereza tropical, pero en realidad consistía en no permitir a los asesores tanto el acceso a importantes datos económicos como a una mayor influencia.

Investigaciones sobre la estructura de la fuerza laboral y sus características socioeconómicas fueron dilatadas por años (al menos nada se hizo en los tres años que trabajé allí, y tampoco posteriormente, según luego me contaron ex compañeros), debido al objetivo concreto, que comprendí mucho después, de aprovecharse de la ayuda económica que brindaban los soviéticos, pero al mismo tiempo impedir o dilatar lo más posible su penetración en la Isla.

Ello explica en buena medida el alcance temporal que tuvieron los esfuerzos de la URSS por alcanzar una mayor dominación ideológica y política en Cuba, y como resultara fácil posteriormente enfatizar el carácter autonómico y único del proceso cubano y emprender el camino de un nacionalismo renovado (algo en lo que el gobierno de la Isla se adelanta a lo que en la actualidad hacen los de China y Rusia).

La Habana se ofrece

Vale la pena tener en cuenta este aspecto en estos días, en que vemos que el gobierno cubano demuestra un evidente entusiasmo por formular declaraciones de apoyo a la invasión rusa a Georgia, así como una "reflexión" reciente de Fidel Castro en la que promulgaba no sólo una Cuba independiente que "no tiene que dar explicaciones a nadie", sino veladamente dispuesta a cualquier acción que juzgara adecuada a sus conveniencias, cuando surgió el rumor, luego desmentido, de la posibilidad de establecer una estación para el abastecimiento de los aviones estratégicos rusos en la Isla.

De mayor importancia aún es analizar con un mínimo de rigor histórico la posición pasada y presente de La Habana, respecto a las respectivas URSS y Rusia, sobre todo ahora que en Miami se comienza a hablar de un resurgimiento de la guerra fría, como si una falta elemental de agudeza pudiera suplirse con imponer las viejas categorías a los acontecimientos nuevos.

Ni asistimos al renacimiento de la guerra fría, ni un fortalecimiento de las relaciones entre Moscú y La Habana significará un determinismo ruso sobre Cuba (donde, por cierto, ya no hay socialismo).

Ello no quiere decir que la actual coyuntura internacional pueda resultar beneficiosa para la Plaza de la Revolución, por ello la premura en dejarlo bien claro, pero tanto de cara a Moscú como de Washington. Mientras que Rusia, a la manera tradicional de esa nación grande, continúa construyendo sus relaciones y antagonismos no a golpe de cincel, como hacen la mayoría de los países occidentales, sino de mandarria, La Habana sólo está diciendo que la Isla continúa siendo importante, tanto a unos como a otros.

Es en determinar el valor relativo de esta importancia, por parte de Washington, donde radica en buena medida la importancia de las declaraciones cubanas. Por lo pronto, La Habana seguirá ofreciéndole a Moscú una carta más para el juego. Una carta que además puede venir acompañada del comodín que representa Chávez. El Kremlin no se ha decidido a tomarla, pero ha comenzado a dirigirle más de una mirada.

11 Comentarios


11 por Amicus Plato (Usuario no autenticado) 26/08/2008 19:40

Como ya dije, pese al error de Saakashvilli, y la brutal respuesta rusa, no se debe comparar la situación de Kosovo con la del Cáucaso. Sencillamente porque los crímenes del gobierno nacionalista serbio y sus aliados allí alcanzaban la categoría de genocidio. Por otro lado, era notorio que los kosovares no estaban dispuestos a seguir viviendo o muriendo bajo el yugo heredado del comunismo de Belgrado. Su independencia fue un largo proceso monitoriado y al final sancionado por la comunidad internacional. Esto de Rusia [el reconocimiento de la independencia de antiguos territorios georgianos]ha sido una bofetada a las normas del derecho a la integridad territorial de los estados y contradice burdamente su política en Afganistán y Chechenia.

10 por Rodrigo (Usuario no autenticado) 24/08/2008 21:00

Coincido en mucho de lo que expone Armengol, mucho más en lo que sugiere el texto; a saber, que el hegemonismo soviético en la Isla lo mantuvo a raya, sí, la propia estrategia del gobierno cubano, pero también la propia idiosincrasia del pueblo, tan dispar de la de sus congéneres euroasiáticos hasta el punto de tener casi nada en común. Al fin y al cabo, resulta imposible hacer fraternizar la conga con un baile cosaco, motivo por el cual la Isla nunca logró convertirse – exactamente - en un incondicional satélite soviético. Al menos al estilo de las otroras Polonias, Chequias, Bulgarias...... que hoy en día continúan en orbita alrededor de otro polo de poder, irradiando olores menos rancios, cierto, pero, no por ello, menos nauseabundos y denigrantes, sobre todo para eso tan escurridizo que llamamos soberanía nacional. Por cuanto son poquísimas las que pueden ufanarse de ser auténticas naciones soberanas, la inmensa mayoría del resto de países está condenada a digerir sin chistar a cuantos “asesores”, “instructores” y el sinfín de mentores les imponga el Astro de turno. ¿Acaso hoy en día son más soberanas las antiguas naciones comunistas? ¿Acaso lo es la actual Afganistán, Irak, Kosovo con una soberanía manufacturada en las fraguas de Bruselas y Washington? ¿Acaso lo es la lunática Georgia que no se avergüenza llorar miserias con tal de gravitar alrededor de la constelación euroatlantíca, al precio de crímenes repugnantes? En este sentido, la misma Unión Europea tampoco es capaz de sustraerse al remolque magnético de los Estados Unidos. De aquí que el satelismo cubano habría que insertarlo en una coyuntura bipolar, donde la condición de satélite constituía un mal inevitable y no tan humillante como lo es hoy; donde al menos había alternativas, preferencias para orbitar en uno u otro polo de poder, donde no campeaba la soberbia y la impunidad de un único Astro, que en mucho supera a la mandarria soviética.

9 por Jorge 1966 (Usuario no autenticado) 21/08/2008 16:00

Nunca existio amistad entre la Habana y Moscu, ni existira pienso yo. Los cubanos hemos demostrado humanidad y paciencia para soportar un caracter que nadie en el mundo asimila. Nos reimos de los bolos y ellos se rieron de un monton de bailarines amanerados y sumisos, tontos para cada cual. Nos quedaron las Katias, Raisas, los Jaroslav, pero nunca nos gustaron sus olores. Ocupar y ocupar, vaya que tonteria de los rusos, para que? Instalar una base, luego retirarla para despues querer instalarla otra vez, que estupidez! A mi juicio ellos sabian que la confrontacion no habia terminado, pero prefirieron enganarse a si mismos con el pretexto de la alianza contra el terrorismo, para disimular su derrota en un primer round. Pensaron que los EU le creerian el cuento? La guerra fria tomo nuevos causes. Ahora rusia esta desubicada, no encuentra su lugar. Sus ciudadanos son como los del 3r mundo, sus polticos como si fuesen de primera linea, y todo por los miserables recursos que en realidad pertenecen al planeta o a quien mejor lo administre (no es esto lo que sentencia la parabola de los talentos en las escrituras hebreas? Mateo 25.14 en un contexto de naciones) Es ley del poder y asi sera. No olviden que tampoco nos gusto la tacaneria de los bolos y eso se refleja en este caso. En cuanto a Raul Castro que no dudo que haya sido un agente sovietico, se habra dado cuenta que jugar con los rusos es peligroso y no muy conveniente. El simbolo del fracaso de las relaciones sovietico cubanas yo lo sufri siendo un novel trabajador en la llamada Obra del Siglo en Cuba, saben a que me refiero, la CEN. Los Castros esperan que los EU se les aproxime con prebendas mientras juegan al 1962. Aqui en Rusia no he visto nada de esto en los canales. La mafia seguramente se esta moviendo por Cuba pero lo tienen tapadito.

8 por irene serrano (Usuario no autenticado) 21/08/2008 1:00

A justo le digo que en estados unidos vivimos mucha gente que pieso de forma semejante.No son analfabetos ni despreciados por la vida.Son gente honesta que quiere a su pais pero no estan de acuerdo con la politica de sus gobernantes,a veces dan la cara abiertamente como sean penn o susan sarandon o se expresa cuando piensan que su deber civico lo requiere.Por eso no me mandes a la habana ni a moscu que ni siquiera el presidente de este pais tiene esa potestad,tu ves que tienes un pensamiento totalitario,que vas en el bando de los que odian y destruyen,que llegado el caso se pondrian el brazalete de las ss.Serenate y utiliza los argumentos y el razonamiento.Para eso se ha hecho esto,no para destilar odio y veneno.

7 por Leonardo Gamboa (Usuario no autenticado) 20/08/2008 9:40

Bueno, Irene tiene razón cuando dice que hoy Rusia es un país capitalista y no andará con miramientos para defenderse. Atrás quedó la URSS, hoy algunas de esas repúblicas ex-soviéticas son aliadas de USA: Ucrania, Georgia etc. Rusia no predica ni defiende ninguna idelogía. Simplemente es un país que sospecha que la OTAN lo quiere cercar y que USA quiere dominar el mundo. De seguro que una guerra no conviene ni a Rusia ni a nosotros. Si se habla del "belicismo ruso", no hay que olvidar el belicismo de la OTAN y sus misiles en Polonia y la posible entrada de Georgia en la OTAN. Tampoco olvidemos que lo que hizo el presidente de Georgia ,al lanzar un ataque sobre los osetios, fué algo irresponsable y condenable. Entonces ahora nos encontramos en esta situación. Pero yo espero que prevalezca el sentido común. Veremos si eso sucede.

En cuanto a Cuba o, mejor dicho, su gobierno, no se que juego se traen, pero es mejor que no quieran ser tan "importantes" en esta confrontación. Por otra parte, los rusos tampoco son bobos. Lo que es probable es que estén reactivando sus contactos de inteligencia (captando o infiltrando agentes) dentro de la isla. A espaldas de Fidel y Raúl. De eso estoy seguro. Y como la CIA tampoco es boba, pues ahí también tiene los suyos.


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