lunes 1 de diciembre de 2008 23:01
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Opinión

Adelanto por la izquierda

Llama la atención que grupos disidentes de centroderecha, algunos con más de una década de existencia, no tengan la voz cantante en la búsqueda de consensos.

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Denia Rodríguez del Toro, vicepresidenta del Partido Arco Progresista

Denia Rodríguez del Toro, vicepresidenta del Partido Arco Progresista, resultado de la fusión de tres grupos de centroizquierda.

Aunque digan que donde hay tres cubanos —opositores— hay tres grupos políticos, la regla puede tener sus excepciones. Por lo menos, lo han demostrado los integrantes de las organizaciones que antes formaban el Arco Progresista y que se acaban de fusionar en La Habana como partido socialdemócrata.

No interesa ahora si el nuevo partido contará en sus filas con un escaso número de militantes —o que a su reunión fundacional asistieron "dos docenas"—, pues de esa realidad no se escapa ningún grupo opositor de la Isla. En todo caso, con excepción de Polonia y su sindicato Solidaridad, las transiciones de Europa del Este no fueron impulsadas por grandes masas.

El valor de este acontecimiento está en la capacidad de consenso que han demostrado sus promotores en un momento tan crucial para el país.

Caudillismo vs. consenso

Como una especie de maldición histórica, la vida nacional ha estado condicionada por la existencia de caudillismos. Las guerras de independencia fueron caldo de cultivo para ello. Luego, en 1901, siguiendo los pasos de las hermanas repúblicas latinoamericanas, nos dimos un sistema constitucional al estilo estadounidense, con un presidencialismo casi omnímodo. Pero el nuestro, en la práctica, adolecía de otros pilares del ideal republicano: el "we the people" e instituciones sólidas y autónomas. De ahí en adelante, pocos momentos de la república independiente evidenciaron una sociedad de ciudadanos y de consensos; la Constituyente de 1940 fue una muy honrosa excepción.

El posterior liderazgo castrista, que encontró su legitimidad en el apoyo popular revolucionario, ha sido el más nefasto vivido por los cubanos. Con mano de hierro, siempre ha preferido el yugo al trabajo en equipo, y la "unanimidad" al consenso en el pluralismo.

El consenso del Proyecto Varela

Lograr consenso en la oposición no ha sido fácil. En este caso, al caudillismo habría que agregar la acción persistente del gobierno para dividir a los opositores. Muy a pesar de ello, han cristalizado dentro de Cuba algunas experiencias que aspiraban al consenso, pero en su mayoría efímeras y con poca repercusión social. Actualmente, en el exilio se trabaja por el fortalecimiento de una que, con gradualidad y sin aspavientos, coloca los pilares para importantes acuerdos del hoy y del mañana.

Pero hubo dentro de la Isla un consenso que sí logró ser efectivo: el Proyecto Varela. Este último convocó a personas y grupos de distintas afiliaciones ideológicas que, alejados de todo afán de protagonismo, vieron que era importante impulsar mancomunadamente dicha iniciativa.

Contraria a cualquier legitimación del régimen, que sus detractores en la disidencia sostuvieron, la iniciativa fue un fuerte cuestionamiento al sistema y logró el respaldo de miles de ciudadanos. A nivel internacional, el Proyecto Varela fue apoyado por casi todas las democracias y por diversos líderes políticos de relevancia.

Para dar fe del éxito, el propio gobierno hizo el papelazo de recoger firmas para declarar "irrevocable" el régimen económico, político y social, y después la emprendió con los opositores, muchos de ellos gestores del Proyecto Varela. Pocas veces el régimen había demostrado tanta debilidad.

Entre otras razones, ese respaldo nacional e internacional fue gracias al mencionado consenso de los demócratas. La plataforma Todos Unidos fue la clave. Recordemos parte de aquella histórica declaración del 17 de junio de 2002 y quiénes la firmaron:

"El 6 de marzo del 2001 convocamos a los ciudadanos a firmar la solicitud de referendo sobre el Proyecto Varela. En medio de represiones, campañas difamatorias y con grandes limitaciones materiales, miles de cubanos respondieron con su firma (…) Los que firmamos este documento, ratificamos nuestra adhesión a TODOS UNIDOS, sin ambivalencias y con plena conciencia de la responsabilidad que tenemos ante el pueblo y la patria al hacer este compromiso de unidad para la libertad. Oswaldo Payá Sardiñas, Osvaldo Alfonso Valdés, Vladimiro Roca Antúnez, Héctor Palacio Ruiz, Víctor Rolando Arroyo, Félix Navarro, Pedro Pablo Álvarez Ramos, Elizardo Sánchez Santacruz".

Si actualmente comprobamos que iniciativas nobles y valientes —entre ellas el Proyecto Varela— no logran aquel entusiasmo, seguramente una de las causas está en la falta de consensos.

La izquierda va por delante

Volviendo a la formación del nuevo partido socialdemócrata, llama la atención que grupos, movimientos o partidos de tendencia humanista cristiana o de centroderecha, algunos con más de una década de existencia dentro de Cuba, no tengan en estos momentos la voz cantante en la búsqueda de consensos. Sorprende todavía más, si tenemos en cuenta los apoyos internacionales con los que han contado tradicionalmente.

En ese sentido, el positivo anuncio de una parte de la izquierda opositora debería servir de reflexión y, a la vez, de motivación a los de otras tendencias. Por ejemplo, ¿acaso no es hora de un proyecto, partido, coalición, o como queramos llamarle, del centroderecha cubano, integrado por voluntades y grupos de dentro y del exilio? También deberían tomar nota de ello los gurús, dirigentes e integrantes de las internacionales partidistas preocupados por el tema cubano. Ante un régimen totalitario, nadie llega solo.

En su último libro Sea breve, por favor (pensamientos y recuerdos), el ex presidente checo Václav Havel comparte interesantes experiencias de su vida como disidente. En una parte de la obra expresa: "Era fascinante comprobar que la existencia de un enemigo común y de un programa antitotalitario común basado en la idea de los Derechos Humanos hacía que en cuestiones básicas concretas todos tiraran de la misma cuerda". ¡Importante mensaje para los demócratas cubanos!

Todavía está por ver qué proyectos impulsará la nueva agrupación y su grado de independencia ante sus apoyos foráneos. Por lo pronto, confiamos que el nuevo partido nacido a partir del consenso sea un punto de inflexión en la política cubana. Ya es hora de comenzar a romper con el histórico maleficio.

27 Comentarios


27 por J B (Usuario no autenticado) 06/11/2008 13:00


Se debería considerar que todo grupo democrático suma en favor del díficil camino de una dictadura a una democracia.
Veo demasiados proyectos personalistas, como el Proyecto Payá, digo, Varela, y sobran también actitudes mesiánicas, semilla de caudillables.
En la derecha veo notables diferencias entre los bushistas habaneros (Martha Beatriz, Vladimiro, etc.), los caudillables dogmáticos (Payá -el que no está conmigo, está contra mí-) y los democristianos (que haberlos, haylos). Tantas diferencias como en Chile, donde la Concertación, que hizo posible la democracia, reúne a democristianos y a socialistas, mientras que la Alianza reúne a neocons y pinochetistas.

26 por maria jose novillo torres (Usuario no autenticado) 25/09/2008 9:00

opinion del articulo de la sección septima salud

25 por Raul Capanegro (Usuario no autenticado) 14/08/2008 21:20


El Arco Progresista es la oposición oficial, la que recibe el cheque de España y Sol Melia y la que es parte de la agenda del CIP.

De hecho, no creo que sea ninguna oposición.

24 por Alfredo Jordan (Usuario no autenticado) 04/08/2008 19:20

Veamos la Constitución de 1940.
Aclamada como la más avanzada de su época, ni es Constitución ni represento la Nación de Cuba.
Concebida por una multiplicad de individuos con Agendas personales, la Constitución reflejo mas una demanda social que la Ley fundamental de una Nación.
Mejor llamarla la Ley de Seguridad social y Plataforma Dictatorial que Constitución.
El espíritu opresivo y paternalista de un gobierno centralizado, es evidente en cada artículo.
Una Constitución es acerca de las garantías esenciales al individuo que forma parte de la Nación. Estas garantías son: Su derecho a Justicia, a elegir sus representantes, su derecho a protección contra amenazas armadas del exterior, su derecho a movilidad, a libre empresa en satisfacer sus necesidades y su Gobierno debe ser limitados a estas expectativas.
Cada artículo del Titulo I, evade en detalle la esencia de parte su Titulo… “forma de gobierno”. No hay mención clara en esa apertura inicial a quien sirve esa Constitución. Lo abstracto de sus artículos 1 y 2 conlleva la distinta personalidad de asumir un PRE-establecido acuerdo entre los creadores de esta Constitución. La ausencia evidente en este de formato de gobierno y su soberanía basados en la elección de estos habría contradicho la estructura de la creación de esta Constitución, mayormente formulada por no elegidos representantes a la Cámara de representantes.
Hay más artículos dedicados a la Nacionalidad y Extranjería en esa Constitución que a la representación de los miembros a la Cámara. Incluso la certidumbre de violación de esta Constitución esta establecida en artículos 41 y 42 del Titulo IV.
La evidente mezcla de una Constitución con la Ley del derecho ciudadano, viola el espíritu de su creación. Derechos a ciudadanos son acordes a la capacidad del estado a sufragarlos y nada tiene que ver con la Constitución. Mucho menos es mencionado como el Estado sufraga esos gastos.
Títulos dedicados a: Del Trabajo y la Propiedad (Evidentemente dictada por Comunistas, Socialistas y Simpatizantes de Izquierda); De la Familia y la Cultura; Del Sufragio y Oficios Públicos, etc. donde se regula directamente por el Estado central sin consentimiento o participación de las Provincias, Municipios y otros.
La Constitución de 1940 es el documento más dictatorial escrito por cubanos, con la clara intención de servir intereses personales más que los del electorado cubano. Ejemplo de lo anterior es el siguiente.
Temas regulatorios abundan indiscriminadamente en esta Constitución. Cada aspecto de la vida individual es regulado por instancias de gobierno. El Tribunal Supremo es elegido de la siguiente forma:
4 Jueces al Tribunal Supremo son seleccionados por el Tribunal
3 Jueces son nominados por el Presidente de la Republica
2 Jueces son elegidos por La Universidad de La Habana
Nada mas evidente de la “repartición de Artículos” entre los integrantes redactores.
En el Titulo Del Trabajo y la Propiedad, hay una inconsistencia entre “trabajadores y obreros” para los cuales estos últimos se les conceden viviendas baratas.
Nada mas evidente en la distribución del presupuesto nacional para los comunistas así como para los intelectuales la patente otorgada de ser la Universidad la única organización autorizada para la selección de profesionales en un sin numero de posiciones en tribunales y oficinas ministeriales.
Ahora bien, atención especial al uso de la Constitución del 40 en la creación del supremo estado de burocracia se enmarcan en los artículos 281 al 284.
Art. 281- El Congreso, mediante Ley extraordinaria, podrá, a solicitud del Consejo de Ministros, declarar el estado de emergencia nacional y autorizar al propio Consejo de Ministros para ejercer facultades excepcionales en cualquier caso en que se hallen en peligro o sean atacados la seguridad exterior o el orden interior del Estado con motivo de guerra, catástrofe, epidemia, grave trastorno económico u otra causa de análoga índole.
En cada caso la Ley extraordinaria determinará la materia concreta a que habrán de aplicarse las facultades excepcionales, así como el periodo durante el cual regirá, el que no excederá nunca de cuarenta y cinco días.
Art. 282- Durante el estado de emergencia nacional podrá el Consejo de Ministros ejercitar las funciones que el Congreso expresamente delegue en él. Así mismo podrá variar los procedimientos criminales.
En todo caso, las disposiciones legislativas adoptadas por el Consejo de Ministros deberán ser ratificadas por el Congreso para que sigan surtiendo efecto después de extinguido el estado de emergencia nacional. Las actuaciones judiciales que modifiquen el régimen normal podrán ser revisadas, al cesar el estado de emergencia, a instancia de parte interesada. En este caso se abrirá el juicio de nuevo si ya se hubiera dictado sentencia condenatoria, la que se considerará como mero auto de procesamiento del encausado.

Art. 283- La Ley en que se declare el estado de emergencia nacional contendrá necesariamente la convocatoria a sesión extraordinaria del Congreso para el día en que venza el período de emergencia.

Mientras esto ocurra, una Comisión permanente del Congreso deberá estar reunida para vigilar el uso de las facultades excepcionales concedidas al Consejo de Ministros y podrá convocar al Congreso, aun antes de vencer dicho término, para dar por extinguido el estado de emergencia.

La Comisión permanente será elegida de su seno y estará compuesta de veinticuatro miembros, que procedan por partes iguales de ambos Cuerpos colegisladores, debiendo en su composición hallarse representados así mismo todos los partidos políticos. La Comisión estará presidida por el Presidente del Congreso y funcionará cuando ésta estuviere en receso y durante el estado de emergencia nacional.
La Comisión permanente tendrá competencia:
a) Para vigilar el uso de las atribuciones excepcionales que se le otorgan al Consejo de Ministros en los casos de emergencia.
b) Sobre inviolabilidad de los Senadores y Representantes.
c) Sobre los demás asuntos que le atribuya la Ley de Relaciones entre los Cuerpos colegisladores.

Art. 284- EI Consejo de Ministros deberá rendir cuentas del uso de las facultades excepcionales ante la Comisión permanente del Congreso, en cualquier momento que ésta así lo acuerde, y ante el Congreso al expirar el estado de emergencia nacional.

Una Ley extraordinaria regulará el estado de emergencia nacional.

Es para mi evidente la perniciosa influencia en nuestra psiquis de las “bondades” de esta Constitución.
El cubano como individuo no es diferente a otro. Se diferencia tan solo por el estado de Tiranía de Control donde reside.
Cada individuo que prospera fuera de Cuba no es diferente al que reside en ella. Ni lo son los hindús, chinos, rusos u otras nacionalidades donde los gobiernos ejercen una Tiranía de Control sobre su población, pero prosperan tan pronto cambian a una nación donde estas limitantes no existen o son más tolerables.
Estos gobiernos mencionados no están interesados en la prosperidad de su población. Para ello crecen in burocracia, intelectual o profesional o coerción, subsidiada por una población amedrentada gracias a los informantes y colaboradores.
Las aguas no están estancadas en Cuba, solo contenidas por un Dique totalitario del que solo bebe la elite temporal.
Esta elite temporal eventualmente abandona la Isla por cualquier razón personal o intelectual.
El discurso en Cuba sobre la liberación de las actividades económicas del individuo para satisfacer su innata necesidad de mejorar, jamás ocurrirá bajo el presente sistema. Ellos saben que la liberación de esas fuerzas individuales conlleva la eliminación del sistema...hasta que otro caudillo se las arregle para convencernos que un sistema centralizado nos hará la vida mas llevadera pues se encargara de protegernos de invasiones, enemigos y de nosotros mismos...

23 por chicho el cojo (Usuario no autenticado) 27/07/2008 8:00

Este es un artículo serio, que de cierta manera responde a la entrevista a Morúa aparecida recientemente. Mientras Morúa presume de sus diferencias con el resto de la oposición (no me queda claro si él es oposición o como alguien ya adelantó, la sucursal de ZP y Moratinos en Cuba) de lo que se trata es de lograr y mantener el mismo consenso que se logró cuando el Proyecto Varela, que hasta el mismísimo Jimmy Carter tuvo a bien defender en la jeta del Jefe Diarrea. Recuerdo que en un curso Bíblico que tomé, se nos comentaba que antes de discutir con un hermano cristiano (soy católico) de si María era Virgen o si Jesús tenía hermanos, buscáramos LAS COSAS QUE NOS UNEN...de eso precisamente se trata en la oposición en Cuba. Si el caudillismo nos ha caracterizado hasta el momento, siempre hay un momento para comenzar a cambiar las cosas. Si es el caudillismo el que nos tiene como pueblo como nos tiene, pues es razón más que suficiente para que intentemos erradicarlo de raíz y para siempre. Los cristianos SOMOS MINORÍA y la oposición también, así que dejémonos de tanto elitismo y afán protagónico que mientras estamos en eso CUBA, NUESTRA PATRIA languidece, y el Jefe Diarrea se sigue riendo...


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