“Emoción meteorológica”
Jorge Ferrer | 07/01/2009 0:02
Nos espera un día de “emoción meteorológica”, escuché decir en la radio al despertarme después de una mala noche de fiebre (bajita) y lecturas (de altura) que apenas recuerdo. (Relecturas, más bien. ¿Fue Cioran quien dijo que cuando se sufre de fiebre sólo se debe releer?)
“Emoción meteorológica”, anunció vocecita de locutor…
-Brother, está cayendo una nevada lindísima aquí en Toulouse… Allá, ¿qué?
-Llovizna fina y anuncio de “emoción meteorológica”.
-Y eso ¿qué es?
-No sé, tengo un poco de fiebre.
-Ah, será la fiebre.
En eso me llega entrevista de Gutiérrez Menoyo a La Jornada. Ya con haberme soplado ayer entrevista a sobrina de Comandante y hace tres días discurso de hermano de Comandante tenía de sobras. Pero, ay, voy y pico.
El “lobby de Miami”, dice el Comandante. Grr. El “lobby feroz”. Y que dejen de ayudar a la oposición. Ya paupérrima, acosada, apenas existente… Pero, ¡salvémosla!, privándola de fondos…
Menoyo… Cada vez que pienso en Menoyo veo a un pobre tipo que vivió por gusto. Y sufrió, anótese eso, por gusto. Eso es lo que me gusta de él. En nada, salvo en la cárcel que “jaló”, se distingue de los centenares de miles que ayudaron al “Comandante en Jefe” a adueñarse de sus vidas, sus palabras, su frustración, su vejez… ¡Y todavía se ocupan de Cuba a tiempo completo! El gran Lorenzo García Vega le robó el título a las memorias que no ha escrito: “El oficio de perder”.
-Corazón: ¡está nevando!
-¿Estás aquí?
-Sí, en casa. ¿Tú no ves la nieve?
-No. Apenas está lloviznando. ¿Seguro que no te has mudado a Innsbruck… o a Toulouse?
-No. ¿No ves los techos blancos desde tu casa?
-Están mojados… y las tejas, rojas.
-Bueno, mantente en guardia. ¡Ay, qué emoción!
Trabajo nueve horas seguidas y se va la fiebre. Llueve. Tengo la espalda destrozada. ¡Hay que salir a caminar! Recorro el barrio bajo la lluvia y mi sombrilla: barras y estrellas: es una bandera americana. El termómetro de La Caixa en la calle Sant Lluis me informa de que la temperatura es de 1 grado centígrado. Me digo que si camino lo suficiente acabará nevando. Asistiré a la “emoción meteorológica”. Avanzo a toda prisa y tomo la ruta larga de mis paseos nocturnos. Veinte minutos andando. Descubro que comienza a filtrarse el agua por el cuero de las Timberland. En un mundo donde no se puede confiar ni en unas Timberland de X-bastantes euros todo es posible, me digo: “¡Nevará!” Vuelvo sin haber visto más que lluvia y molote a la salida del teatro. “¿Nevará?”, le pregunto al vecino con quien comparto el ascensor. “Mañana”, me asegura, mientras su perro mira con desconfianza mi sombrero.
Subo a casa y escribo esta nota a toda prisa. No nieva. Puede que me vuelva la fiebre, aunque me haya lavado los pies con agua caliente y lleve ahora mis calcetines de la suerte. Puede que lo de “emoción meteorológica” tenga que ver más con Gutiérrez Menoyo que conmigo. De lo que estoy seguro es de que veré nevar antes que el excomandante vea elecciones a las que presentarse, aun cuando no nieve este año en Barcelona.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 07/01/2009 0:16
Pascual Serrano: la resaca del ñángara
Jorge Ferrer | 05/01/2009 1:12
Tremendo lo que le ha sucedido a Pascual Serrano, el capitán indiscutible de los tontos útiles del castrismo en España. Lo que se llama entrar en el año nuevo con el pie izquierdo, y nunca mejor dicho…
Pascual Serrano, castrista furibundo, envió artículo al periódico Público con motivo del aniversario de la revolú. Era previsible: Serrano ejerce allí -y donde quiera que consigue colarse- de vocero permanente de La Habana y tenía que glorificar la barbarie.
Su ¡viva Cuba! no podía faltar. ¡Qué va!
Pero, ay, las navidades, esas botellitas de ron que llegan desde la embajada cubana, y héte aquí que Pascual se pone a teclear, taca-taca, taca-taca, y tiene un momento de lucidez. Uno solito. Y escribió: “Aunque es cierto que los cubanos viven una dictadura…” Fue así de sencillo. Un “aunque” que ayudaba a realzar la grandeza de esa dictadura que acaricia como a perro servicial. Y una verdad tan evidente como que los perros, salvo los que aparecen en las crónicas de Indias, ladran.
Escribió, guardó y mandó el adjunto en e-mail. ¡Llévatelo, viento de Internet! Y la brisa de Internet se lo llevó.
Pasaron los días y llegó la mañana del 3 de enero. Llaman a Pascual: “¡Tío, ¿qué coño es eso que has escrito?” (Y no fue sobrino quien lo interpeló.) Ojeroso y lagañoso, se estiró Pascual hasta la laptop, abrió Público, fue leyendo su revolucionario artículo y llegó de pronto al mensaje dictado por el alambique: “los cubanos viven una dictadura…”.
“¡Ay, mamita! ¡Lo dije! ¡Se me escapó!”
Sí, papito. Lo escribiste. Se te escapó.
A Pascual Serrano lo conocen jocosamente en el Centro Internacional de Prensa en La Habana como “mercenario a sueldo de la Oficina de Intereses de La Habana en Madrid”. No me lo invento, como bien sabe Pascual. Sus viajes a Cuba son patrocinados por el MINREX, los hoteles donde se aloja pagados por los cubanos, el chofer que lo lleva de bache en bache es pagado por los mismos que diseñan el itinerario.
Decirle “dictadura” a aquello acabaría con todas las prebendas. Y Pascual actuó a toda prisa. Mandó a retirar la frase de la edición digital del periódico y consiguió, dice, que se publique mentís. Él no escribió “eso”, sostiene.
Pascual, Pascual: ¿crees que alguien se va a creer que el “héroe” de la denuncia de lo que llamas desinformación sobre Cuba dejaría pasar que le añadieran tal frasecita a tu artículo? Si fuera cierto, ya estarías voceándolo urbi et orbi, denunciando a Público, retirando tu firma, valga ella lo que valga, de ese panfleto.
Y no lo has hecho.
Y fíjate, oye, Pascual, socio, que como que no lo haces ya nadie se creerá jamás tus colecciones de “perlas informativas”. Que te adulteren un artículo con tamaña distorsión, ¿no sería la más flagrante de las perlas tales?
En cambio, sube nuestro “revolucionario español” el artículo a su site corregido y con esta disculpa:
"Nota:
En la edición del diario Público el tercer párrafo de este artículo se publicó de forma errónea incluyendo en boca del autor la afirmación "Aunque es cierto que los cubanos viven una dictadura... ". Esas palabras nunca existieron en el articulo enviado a Público, la versión adecuada es la aparecida en rebelión.org. El diario Público difundirá la correspondiente rectificación y ha sustituido la versión digital."
Pero lo escrito, escrito está (véase la p. 5 de la versión del diario en pdf):
Descubriste el agua tibia, Pascual, viejo, la misma con la que enjuagaste las lagañas después de ese despertar resacoso. Los ñángaras también padecen de resaca, por lo visto. Los ñángaras también saben que la dictadura es una dictadura, aunque tan caro les pueda resultar ponerlo por escrito.
Anímate, Pascual: lo verdaderamente rompedor, la “rebelión” genuina, es defender una dictadura sosteniendo que lo es. ¡Tú puedes! De hecho, ¡ya lo haces!
Anímate, dale, que como decía, o dice, Cubatur: ¡Cuba te espera!
UPDATE:
Termidor en La Habana: un magnífico artículo de Jean-François Fogel en El País.
UPDATE:
Vía Queerty esta entrevista a Mariela Castro concedida al canal Russia Today. Todo más o menos predecible, incluida la confesión de que no ha visto a su tío desde que enfermó, señal de que comparto algo con Castro I: lo requetemal que nos cae su sobrina.
Pero lo desternillante, a la vez que insultante -suele pasar cuando de Cuba se trata-, es cómo al preguntarle por los trabajos del CENESEX y la reivindicación de los derechos de los homosexuales en Cuba, los editores de Russia Today ilustran el segmento con una reunión y una marcha de las Damas de Blanco. (Véase a partir de 3:30.)
¿Les habrán dicho que las mujeres que luchan por la libertad de sus esposos e hijos encarcelados por disentir del gobierno son en realidad un grupito de lesbianas reivindicativas?
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 05/01/2009 20:00
Lo que merece Israel
Jorge Ferrer | 04/01/2009 2:37
La oportunidad del reportaje que trae hoy domingo El País… Lo asqueroso de esa oportunidad…
Del Dominical ha sido hábilmente atraído hasta la portada del diario digital, cosa de anudarlo a la noticia sobre la ofensiva en Gaza… Más asqueroso aún.
El gran Jaime Vándor, de quien tomé clases de lengua hebrea en la Universidad de Barcelona hace diez años, solía decirnos que toda oposición al sectarismo de la prensa española hacia Israel era estéril, pero que valía la pena intentarlo. Que era pelea que merecía librarse.
Es una guerra perdida, en efecto. Quienes defienden eso que llaman “Palestina” ni saben lo que es, ni les interesa lo que es. Curioso desconocimiento, porque a quienes administran ese nido de ratas van los impuestos –chorro munificente- de esos mismos valedores. Decenas y decenas de millones de euros a las manos de quienes imponen el terror en Cisjordania y Gaza. Dinero que sirve para construir los túneles que llevan a Gaza bombas y cigarrillos. Sobre todo, cigarrillos. Pero también cohetes que lanzar sobre Israel, atizar el odio y proseguir recibiendo los favores de El País.
Propuse hace tiempo asfaltar Tierra Santa. Para que no pueda tirar piedras esa gentuza que tanto gusta a las cámaras. Pero a veces, como ahora, hay que levantar las calles a bombazos.
A juzgar por lo que he visto paseando por BBC, CNN, FoxNews y Al-Jazeera se trata de operación condenada al fracaso. Al fracaso de la razón, digo. Todos mostraban a una niña, pobrecita, presunta víctima de los bombardeos.
Israel tiene que trabajar a solas, defenderse a solas.
Los periodistas, esos corresponsales pedófilos, gozan mirando niños, y sobre todo, niñas. Preferiblemente árabes, por cierto.
Entre los treinta y seis justos que dice la tradición judía, no hay ninguno que se dedique al oficio de la información.
Ocupémosnos los injustos... ¡Vindiquemos la razón que asiste a Israel!
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 04/01/2009 17:12
Cincuenta, al teléfono + Adalberto Álvarez "canta" a Miami
Jorge Ferrer | 03/01/2009 3:03
Al teléfono:
-Tigre, ¡no dijiste nada de Raúl en Santiago y la fiesta de mierda esa!
-Ah, no…
-Pero, ¿la viste?
-Enterita y en directo. Pa’ eso pago los tres euritos extra de Cubavisión.
-Tremenda mierda.
-Tremenda mierda.
-Cincuenta años y esa bobería…
-Bueno, pusieron una pantalla de 70 pulgadas para el público. Son veinte más que los años que cumplía la revolu, ¿no?
-Setenta… Setenta… ¿Eso significa algo?
-Ah, no sé. Pero, algo ¿de qué?
-De lo que va a durar aquello, chico.
-Aquello se acabó hace rato, muchacho. Ni ellos mismos sabían lo que celebraban.
-Pero llevaban uniforme.
-Siempre llevan uniforme. Son militares, no intelectuales.
-Y lo de Waldo Leyva, asere…
-La revolución son muchos waldos que se apellidan leyva. Pero ¿viste qué buena estaba la mulatica del segundo número?
-Del tercero, ¿no?
-...
-Cincuenta años, Jorgito… ¡Del carajo!
-Da igual, brother.
-Es verdad… Nosotros estamos del lado de acá así que no nos importa.
-Tendría que volver a verlo, pero pa’ mí que la mulatica salía en el segundo número…
-¡El tercero, viejo!
-Y ¿viste a Raúl besando a Omara y a Sara González? ¡Qué asco, man!
-¡Tremendo!
-Pero, no sé… Siempre hay lecturas que hacer de esos discursos… Lo de los consejos a los futuros dirigentes…
-Estoy mirándolo en Youtube. Creo que fue en el segundo….
-Era como si se despidiera el hijoeputa…
-Esto no corre… No sé pa’ qué lo pago…
-Es tan pesáo Raúl, tan poca cosa… Cincuenta años y esa mierda de discurso…
-Me cago en…
-No cojas lucha, asere: eso no hay quien lo arregle…
-No, chico, la mulata, que no la encuentro...
-Del carajo con Cuba…
-Del carajo…
De contra:
El inefable Edmundo García me envía avance de su programa del próximo 13 de enero en "La Noche se mueve", espacio radial que mantiene en Miami.
Se trata de entrevista a Adalberto Álvarez, donde se lee, y escuchará, lo que sigue. No me pregunten a mí cómo el propio Adalberto Álvarez pudo afirmar, después de esto, lo que trae la recontra. Tampoco me riñan por su ortografía. Es Edmundo, ya se sabe...
Edmundo: Quiero preguntarle algo, hay un grupo de artistas cubanos, figuras que Ud. conoce perfectamente, que compartieron escenarios con Ud. y que hicieron gran carrera aquí. Estoy pensando en Issac Delgado, Manolín, en Carlos Manuel, en otros. Manolín me dijo recientemente en una entrevista en Miami: Miami –palabras de Manolín- “éste es el cementerio de los artistas, quien crea que va a venir quí a hacer carrera, mejor que se quede en Cuba, porque nunca va a encontrar ni un público, ni un escenario ni un cariño, ni un mimo más grande que el del pueblo de Cuba, cuando llegas aquí se te cortan las alas, no te promueven, te aplastan y o caes en una gran depresión o teniendo una clínica para pelar perritos” (fin de la cita)
AA: Es cierto, pienso que si, que es verdad. Muchos de esos artistas fueron ídolos aquí y lamentablemente están prácticamente en el anonimato allá. Fueron artistas que desde aquí fueron a Europa, recorrieron París, Italia, se hicieron famosos en Europa, desde Cuba y ya, hoy en día, desde Europa casi ni los llaman, porque perdieron la esencia de estar en Cuba. Al europeo le gusta consumir la música cubana que se hace en Cuba, porque quí siempre está el dicharacho último, lo último que pasa, está la novedad.
EG: Esta es la madrina.
AA: Esta es la madrina. Yo un día hablaba con Formell -somos muy buenos amigos- y yo le decía: “Juan yo no pudiera escribir la música que yo hago fuera de Cuba”, porque cuando yo salgo el que sirve la gasolina me da el coro que yo necesito para la canción nueva. Mira, en Miami todo el mundo dice tun-tu-run-tu y tunturuntu es una canción que nosotros hicimos y veo en programas de televisión, hablando de tunturuntu y tunturuntu es una canción nuestra.
EG: Cuéntame eso, háblame de eso.
AA: Esa canción se llama Si no vas a cocinar y dice: si no vas a concinar, mamá pa'qué enciendes la candela. ¿Tunturuntu qué quiere decir?, que te vayas, y eso se pegó y se lo llevaron de aquí para Miami y los cubanos que bailaban con nosotros se llevaron el tunturuntu..
EG: ¿Y miquinbín se inventó en Cuba?
AA: Si, esa es una canción que cantaban los Bocucos hace muchos años, pero tunturuntu, para hacerte la historia y que la sepan la gente de Miami, es un muchacho que vive en Cayo Hueso y yo estoy tocando un día en la Piragua y me dice: “Profe, tengo la última para Ud” y le digo: ¿cuál es? Y me dice, tunturuntu. Y le pregunto ¿y eso qué cosa es?, eso es que se vaya, me dice. Y yo en esta canción, cuando estoy grabando el disco me acuerdo de la palabra del muchacho y le digo al cantante, que era Aramís en ese momento, oye, di tunturuntu, que se vaya, y empezamos con el “tunturunto, que se vaya” Y te voy a decir que en la serie de ese año de Santiago de Cuba e Industriales, que son los eternos rivales, jugando en el Latinoamericano, el stadium entero decía: “Santiago, tunturuntu, que se vaya”. Se pegó tunturuntu.
EG: ¡Vas a tener que ponerle copyright a la frase!
AA: ¿Qué pasa?, que esas cosas se dan aquí, son dicharachos de aquí, que se pierden cuando no estás aquí, porque el tipo que está aquí, que está luchando en la concreta, en la diaria, cualquier frase la origina el ambiente en qué te desarrollas. Para nosotros los compositores, los que hacemos ese tipo de música, si tu no tienes esa fuente, vas perdiendo.
Me ha pasado que he estado tocando en un país, de los tantos que vamos nosotros, y ha venido un músico que ha sido un excelente músico aquí, en Cuba, y ha subido a tocar con nosotros y nos hemos dado cuenta que ha perdido. Aquí se toca mucho, mira aquí pasó al ciclón y a tocar, tu sabes que aquí nosotros todo lo hacemos con música. Aquí la música es protagonista fundamental en todos lo momentos y esas son las vivencias que tienes que tener para poder componer, para poder escribir, para poder ser productivo. Cuando llegas a un lugar así, donde hay tanta competencia, donde ya es otra historia, donde ya hay otros intereses, donde ya a la radio no le importa si tu fuiste famoso en Cuba o no fuiste famoso en Cuba, donde hay otra generación también, anterior a la tuya que quizás no le conviene que tu vengas a tratar de imponer , te aplastan.
EG: Además que la música cubana tiene mucha más elaboración y a veces hay un público que no está preparado.
AA: Eso es lo que pasa también. Hablando de los casos que me decías ahorita, el caso de Manolín, de Carlos Manuel, mira tu puedes tocar en Miami dos días, por ejemplo, Miami es una ciudad que poblacionalmente…
EG: ¿Ud. ha estado en Miami?
AA: Si…
EG: ¿Cómo le ha ido?
AA: Bien.
EG: ¿No le han hecho piqueticos, Saavedra, el de la barba?
AA: Si, el de la barba blanca. Yo mismo le decía: ¡dile que se vayan!, él no sabía que era yo, (risas). Yo iba en un carro con un amigo mío, un amigo mío que vivía allí. A nosotros nos cuidaban los marielitos, a nosotros nos cuida todo el mundo, nosotros llegamos allí y todo el mundo nos quiere. Yo venía en un carro con un marielito, que fue el que me llevó al concierto, y el de la barba estaba parado al lado mío y le decía a las mujeres que entraban: ¡tarimberas!, y yo le decía: ¡grítales, grítales duro, que son unos descarados toda esa gente que ha allí! (Risas). ¡Él no sabía quien era yo, estaba protestando contra mi y no sabía quien era yo! (Risas)
EG: Ellos protestan contra una película que nunca han visto.
AA: Así mismo. Ahora con lo de la película del Che…
EG: Ellos van y no saben si están protestando contra una película sobre la vida del Che o si es que…
AA: Déjame decirte que yo me reí muchísimo porque después el lugar estaba repleto, la gente va a verte porque tiene añoranza por verte, eso no lo va a cambiar nadie, hay un público allí, sobre todo el público más joven, que está ávido de sus orquestas, de Van Van, de Pablito, de NG, de Adalberto.
EG: Ud. siente satisfacción, en condiciones normales, de ir a actuar a Miami.
AA: Yo si.
EG: Aunque haya cuatro gatos que…
AA: No… Esos cuatro gatos no … La mayoría si quiere que vayamos a actuar allí.
EG: Es folklórico, y forma parte del paisaje.
AA: Yo cuando vaya otra vez le voy a decir: grítale, grítale. No hay problema con eso.
EG: Ud. me decía que el músico a veces pierde contacto con esta realidad, pero el bailador cubano que está en Miami si no pierde contacto.
AA: No pierde, eso es increible. Sigue siendo el mismo, pero yo pienso que eso está en la sangre, ¿y sabes también qué pasa?, que ese público que está en Miami se pasa la vida oyendo, buscando, lo último que sale aquí de las orquestas nuestras.
EG: Si, si.
AA: Cualquiera allí puede tener el último disco de Van Van, la última canción de Adalberto… Están al tanto en eso. Yo estoy informado que una de las canciones más populares en Miami es ¿Y qué tu quieres que te den…?, voy a pedir pa'ti lo mismo que tu pa'mi. Me han dicho que esa canción es un himno allí, y no le he tocado todavía allí, me imagino que cuando vaya allí…
EG: Pero lo conoce todo el mundo lo conoce. Yo he estado pensando Maestro, y es algo que tengo que madurar, porque yo hago un programa cultural, pero más de comentarios político, en medio de la falta de visión o de la cobardía cultural o de la actitud de no promocionar la música cubana, estoy pensando en comenzar, aunque sea los domingos, aunque tenga que trabajar un día más, hacer como hace Rosillo, una especie de discoteca allí, en Miami, de la música cubana. Quiero hablar con Rosillo sobre eso. Es que realmente hay una demanda, hay una búsqueda de la música cubana, y no hay espacio de promoción, simplemente, por la actitud ciega que hay contra Cuba de esos sectores de ultraderecha, que son los menos. Habría un camino que deberíamos explorar todos, para que el bailador y la base de la cultura cubana, que es el pueblo, logre eso.
AA: Yo pienso que sería muy bueno, a partir que la gente lo quiere, la gente allí lo quiere, está demostrado que la gente lo quiere. Es que la añoranza…, no quiere decir que todo el que esté allí se fue por un problema político.
EG: Hay 300 000 emigrantes, el exilio se acabó en el '60.
AA: Efectivamente. Eso pienso yo, como emigran de cualquier país.
EG: Los mexicanos no dejan de oir a Los Tigres del Norte.
AA: Eso es una cosa normal, como los hay cuando vamos a Italia, cuando vamos a cualquier lugar del mundo.
EG: Y no se politiza.
AA: No se politiza. Nosotros en Italia, que es una de las mayores plazas que tenemos en Europa las orquestas cubanas, se llenan los festivales de cubanos cuando vamos a tocar y nadie te habla de política, van a divertirse, a bailar, con sus banderas cubanas, con sus gorras, todos contentos porque está tocando una orquesta de Cuba, y nosotros abiertos a todo el mundo, cuando vamos a estos lugares respetamos las ideas de cada cual siempre que respeten las nuestras, vamos hablar de música, vamos a pasarla bien, como cubanos que somos. En cualquier parte del mundo donde haya un cubano ese es hermano nuestro, dondequiera que esté.
EG: Maestro Adalberto Álvarez, ¿Ud. actuaría en un escenario internacional, o en futuro, en condiciones legítimas, en Cuba si pudieran regresar, con esos mismos artistas que un día se fueron?
AA: Con muchísimo gusto, yo no tengo ningún tipo de tabú con eso, ni ningún tipo de problema con eso. Si yo cuando estamos tocando aquí, a veces, me pongo: vaya, como dice Manolín, arriba de la bola, y de hecho he coincidido con Manolín, en algún que otro evento en Italia y con las mejores relaciones. Yo respeto la forma de pensar de cada cual, eso es un problema de cada uno, siempre y cuando se respete también la mía, y el escenario abierto e para todo el mundo, a hacer música, vamos a hacer música.
De recontra:
EG: Su opinión, qué aporte hace a la música cubana Celia Cruz.
AA: La mejor sonera, indiscutiblemente. Celia Cruz y Benny Moré son irrepetibles, irrepetibles. Esa mujer, pasarán más de mil años y no saldrá otra como ella. Mantuvo viva la esencia sonera dentro de la mujer y eso hay que agradecerlo.
EG: Y la música cubana fuera de Cuba.
AA: Hay que agradecerle mucho a Celia que haya mantenido nuestra música en ese lugar. Nosotros los músicos cubanos lo tenemos que dar gracias eternamente a Celia Cruz y donde quiera que esté que descanse en paz.
UPDATE:
En el The New York Times de mañana, un somero pero bien útil recuento de las relaciones Cuba - EE.UU. durante los últimos años. Lo firma Anthony DePalma y conviene que Obama se guarde copia.
UPDATE al UPDATE:
Pero el artículo de Minette Marrin que trae mañana el Times, de Londres, sí que es un Must Read. Enjoy it!
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 03/01/2009 23:33
Lina de Feria en Manto Negro
Jorge Ferrer | 02/01/2009 15:23
Lina de Feria recibió el Premio Nicolás Guillén, en Cuba, hace unos días. Muchos cubanos que no conocen la poesía y la vida de Lina de Feria la recuerdan por su paso por Miami, donde solicitó asilo político en octubre de 2005 y realizó diáfanas declaraciones a los medios acerca de su voluntad de radicarse en el exilio, para acabar regresando a Cuba cuatro meses más tarde y explicando su solicitud de asilo como un mero trámite. ¡Fue todo un affaire! El de la exiliada a medias, arrepentida después en nauseabunda entrevista a La Jiribilla. Eliseo Alberto Diego dio cuenta de aquel doble viaje en un artículo magnífico.
Supongo, por tanto, que no fui el único que sonrió cuando a propósito del premio, la prensa cubana acudió precisamente a la malhadada entrevista en La Jiribilla para definir las preocupaciones literarias de la premiada y anotara, entre otras, la exposición de “los horrores que tiene hasta cierto punto el mundo caótico del exterior”.
Sin embargo, no todos hemos hecho idéntica lectura de lo que significa ese premio. Y confieso que me ha emocionado que sea distinta la que hace Teresa Cruz, quien compartiera cárcel con Lina de Feria cuando la poetisa pasó por Manto Negro después de intentar asilarse en la Embajada de México en 1984.
Es por eso que reproduzco aquí con gusto el relato que hace Teresa de aquel encuentro fugaz en el presidio político castrista y su felicitación a Lina de Feria. Se me ocurre que tal gesto de memoria y amistad resulta promisorio inicio de año. La imagen corresponde al poema que Lina de Feria regaló a Teresa Cruz en la prisión.
Presencia de Lina
Por Teresa Cruz, New Jersey
En el Manto Negro, camino al policlínico, en la misma entrada, vi a una señora tirada bocabajo en el piso. Los que estaban alrededor no prestaban atención. Me acerqué, le hablé, pero no contestó: no parecía dormida sino como en un letargo.
Alguien me dijo con sorna: “Se llama Lina de Feria, dicen que es poeta”. Sólo dije: “Lo es”. Al horror diario se sumó éste. Una vez más, lo inconcebible. Hablé en el policlínico, la pusieron en una cama. Indagué un poco, con mucho cuidado, sobre la excusa que se había esgrimido para encerrarla doblemente. Nada sé de cierto, el trabucar de la vida diaria se acrecienta en las prisiones, más aún en una prisión que está dentro de otra.
La Radio Bemba de la prisión -nido de leyendas, tergiversaciones, traiciones de las más bajas, de solidaridades inesperadas- contaba que Lina había entrado a una embajada con un cuchillo de goma, que era esquizofrénica, que estaba opuesta al sistema pero que alguien la protegía. En fin, escaramuzas orales de presidio que entretienen el ocio, el hastío, la desesperación del encierro de muchas reclusas.
Vi muchas injusticias allí: una grande, la que se cometía con Lina de Feria a quien cualquier tribunal, apenas justo, la hubiera enviado a su casa con tratamiento o a un hospital normal. Nunca a algunos pabellones de Mazorra, ni al hospital del Combinado del Este, ni a la Prisión de Mujeres de Occidente, tres Círculos del Alto Infierno a los que se envían en Cuba a los inocentes. No sé lo que es normal, pero en Cuba ningún hospital es eso que regularmente llamamos normal. En cuanto a las prisiones, son imposibles de imaginar.
Apareció un día en la biblioteca del penal, un corral con algunos libros en el que yo trabajaba con ahínco para comprarme algo de paz, una menor severidad y huirle al ocio. Lina era una sombra que recorría el espacio entre la galera en que dormía con otras treinta mujeres y la exigua biblioteca. La soledad pesa en las prisiones; pesa también el no tener un momento de soledad física; pesa esa soledad en compañía.
Lina de Feria era una niña que jugaba con las palabras que Dios le dio. Esa niña también vislumbraba la realidad torcida o la torcía cuando llegaba a ella. Dios también le dio ese juego fatal que se movía o mueve entre la irrealidad insospechada cuando la sinrazón le arrebataba la cordura. Así vi a Lina, día tras día, niña tímida, ave suave, de canto dulce, de la que brotaba una ternura inusitada que se diluía, en ocasiones, en una mirada extraña en la que se asomada ese gnomo alienante que la martiriza.
Era esa sombra dulce, tímida, cabizbaja, menos cuando estaba frente a la máquina de escribir, cacharro que había en la biblioteca del penal que aliviaba el paso del tiempo y que a mí me trajo más de un problema. Las palabras saltaban a la máquina como fuente continua, así, sin correcciones, se estampaban las palabras en aquellos papeles amarillentos escritos al dorso, pues eran viejos informes. Así escribía Lina. Allí escribía.
Las pastillas eran recurso diario. Se las hacía llegar su madre con la complicidad de algunos guardianes y a veces con la anuencia oficial. Así sobrevivía Lina, pálida, desnutrida, con el caminar lento y, a veces, la mirada extraviada. Aun así, exudaba talento, savia, humedad de su espíritu que como masa gravitatoria invadía el recinto donde compartíamos durante el día nuestro cautiverio.
Estuvo muy poco tiempo en la biblioteca. Eran los últimos meses de 1983 y se acercaba “1984”, un año en el que vivíamos desde hacia mucho tiempo. Uno de esos últimos días de 1983, no recuerdo cuál, llegó a la biblioteca, se sentó ante la máquina de escribir y escribió de un tirón lo que sigue abajo; me lo entregó, sin revisarlo, con una sonrisa suave y me dijo unas palabras muy generosas.
Desapareció como apareció, de un día para el otro. No recuerdo si la enviaron para los otros Círculos en esos días o en otros. El Manto Negro es una ciudadela grande y muchas cosas se hacen de noche.
Los desmanes del Régimen contra ella son los típicos pero no por eso menos aberrantes y dolorosos para el que los sufre y los ve. A nosotros, los exiliados, en acto injusto, casi nadie nos reconoce como víctimas; nosotros, algunas veces, tampoco reconocemos a las víctimas.
Y sí, aunque mucho de lo que se hace en la Isla tiene el sello de ilegitimidad, este premio, al menos, ha sido entregado a una persona de un talento excepcional. Eso le da peso al premio, no como en algunos casos que el único peso del autor es el premio.
Lina: Mucha salud y Feliz 2009. Gracias por tu Feliz 1984 que me entregaste cuando el Manto Negro cubría nuestras vidas.
Enlace permanente | Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 02/01/2009 16:36






